Ecos griálicos en la ruta Total-José Luis Cuerda-Tierras Altas

Autor: Ángel Almazán

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Siete libros de Ángel Almazán sobre la Orden del Temple, tan conectada con el imaginario griálico. Además, enla obra colectiva Codex Templi,  es autor del capítulo “Los templarios y la búsqueda del Santo Grial” (pp. 483-460).

¡¡Ah.., el Santo Grial!! Llevo años escribiendo y hablando sobre diversos aspectos del Santo Grial (el cristiano) y el Graal-Grial esotérico no adscrito a religión alguna por ser un símbolo arquetípico de lo que Jung llamada Inconsciente Colectivo.

En la Europa medieval cristiana el Santo Grial evoca el recipiente del ciclo de la Pasión de Cristo que recoge su sangre salvífica (redentora del pecado mortal de la humanidad, en la teología cristiana), y esta fuente de salud y de bienestar se entremezcló con el arquetipo griálico en su modalidad céltica.

La sangre, en el imaginario bíblico judío es la portadora del espíritu vital y, por tanto, su referente “semántico”-iconológico.

Y esta conceptualización fue recogida y ampliada por el imaginario sacro-artístico-literario cristiano (así, en la Divina Comedia Dante en El Paraíso XXV, 113, nos dice que Cristo es “nuestro Pelícano”).

Pelicano Cristo en Santo Tomas de AquinoLa iconología griálica de la recogida de esa sangre del Crucificado comienza incluso antes del románico (San Isidoro de Sevilla ya comenta tal analogía simbólica, y mucho antes lo hizo San Agustín de Hipona); se perpetúa en el gótico y luego en posteriores estilos-períodos artísticos.  Un buen ejemplo lo tenemos en esta imagen del libro del Pentaplon christianae pietatis (Alcalá de Henares, 1546) de Antonio de Honcala Yanguesis (1484-1565), que fue gramático, teólogo y canónigo de la catedral de Ávila, nacido en Yanguas (para unos) y en Oncala (para otros).

Escena griálica en un libro de Antonio de Oncala

Escena griálica en un libro de Antonio de Oncala

La sangre que sana y aporta vida nueva  es un mitema universal con su propia adaptación-adecuación a la liturgia, iconología y doctrina cristiana.  También se simboliza teriomórficamente, a través de animales (no sólo el Agnus Dei).

Es así como podemos reencontar este mitema en las creencias medievales acerda de la madre pelícano que se hiere a sí misma para que sus crías no mueran o incluso para resucitarlas (depende de la versión del Bestiario que leyamos), de ahí que se identificara analógicamente con Cristo sufriendo la pasión y muerte voluntariamente para redimir a la humanidad. Y una muestra admirable de este emblemático pelícano crístico lo encontramos en la parroquia de San Martín en San Pedro Manrique, aunque tal vez provenga de la iglesia de San Miguel, donde se rodaron escenas funerarias en el mediometraje televisivo Total de José Luis Cuerda, templo que ya aparece en varios artículos de este blog (y que reaparecerá en otros).

Pelícano griálico de San Pedro Manrique

Pelícano griálico de San Pedro Manrique

Lo importante no es el objeto griálico en sí, sino su contenido, la sangre del Redentor-Salvador del Mundo y del Hombre, cuestión que olvidan muchísimos ocultistas. Y en la liturgia cristiana su máxima expresión radica en el sacramento de la eucaristía y su marco escénico por antonomasia: la misa. Y en el caso que nos ocupa -esta escultura del último cuarto del siglo XVIII- el carácter salvífico griálico queda realzado por el hecho de que su función original era la de servir como sagrario en el monumento eucarístico del Jueves Santo  (función mantenida actualmente, por cierto). En él se santifican las hostias en el Jueves Santo para la misa de ese día y la del Viernes Santo  (día de la muerte de Cristo en el monte Calvario).

Y cerca de San Pedro Manrique, en Huérteles, hay otro pelícano-sagrario, que quizás sirvió de modelo para el que vemos hoy en la parroquia de San Martín. Además en la iglesia de San Millán, en Oncala, podemos ver en los ocho tapices flamencos una exaltación del Triunfo-Apoteosis de la Eucaristía que, a partir de bocetos de Rubens, se tejieron en Bruselas, en el taller de Frans van den Hecker, a mediados del siglo XVII. Y sobre estos tapices hablaremos en otro momento. Baste de momento decir que, según los especialistas, hay un pelícano representado (muy difícil de encontrar visualmente, por cierto).

Pelícano en tapiz flamenco de Oncala

Pelícano en tapiz flamenco de Oncala

Ha sido Carl Gustav Jung quien ha atraído mi interés por algunos simbolismos esotéricos de la sangre de Cristo explícitos e implícitos en este párrafo paulino de Efesios 2: 13-22, en la versión de la Biblia de Jerusalén, que no comentaré para no “confundir” más a mis lectores y lectoras en este “raro” artículo en esta Rutal Total. He aquí el texto de San Pablo (un párrafo extraordinario con una potencilaidad polisémica simbólica capaz de satisfacer a  exotéricos y esotéricos, a quienes creen en la Iglesia Espiritual y en la Iglesia Institucional y jerarquizada):

“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos uno solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo la principal piedra angular el mismo Jesucristo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Asimismo, como destaca Jung,  el pelícano fue considerado por los alquimistas herméticos como emblema teriomorfro del Vaso Hemético de la Transformación, tal y como lo declara abiertamente la obra Hermetis Trismegisti Tractatus vere aureus de Lapidis philosophico secreto (primera edición de 1610 publicada en Leipzig). Así que, en la alquimia espiritual el pelícano es un contenedor griálico para el “proceso circular”, donde “todas las cosas son uno en un círculo o vaso”, llamado en latín “pelecanus” en este Tractatus aureus. El texto dice: “Que todos sean uno en un círculo o vaso. Porque este vaso es el verdadero Pelícano filosófico, no hay otro que pueda verse en todo el mundo”.

Igualmente no puedo por menos que reseñar que la figura del pelícano ha sido recogida y readaptada por diversos grupos más o menos ocultistas, como acontece por ejemplo en la francmasonería (curiosamente, en uno de los retablos de la parroquial de San Pedro Manrique, hay tallado un compás, difícil de encontrar visualmente como pasa con la ranita de la Universidad de Salamanca).

Pelicano-y-masoneria-jacobita-de-los-estuardo¿Tiene antecedentes paganos esta emblemática cristífera del pelícano? Pues sí… y lo reconoce hasta el gran simbólogo critiano que fue Louis Charbonneau-Lassay al señalar que ell pelícano se convirtió en emblema eucarístico “debido a la trasposición que se le hizo de la fábula que en tiempos antiguos se refería exclusivamente al buitre, que alimentaba con su propia sangre a su nidada desfalleciente, como cuenta Horus-Apolo”.

Artículos griálicos en Soriaymas

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