Transgresión del tiempo-espacio en Total, de José Luis Cuerda

Emitida por vez primera el 27 de diciembre de 1983 en TVE, el mediometraje Total de José Luis Cuerda, según el mismo declarara poco antes a la prensa, tiene una visualización y ambientación  que “recuerda el cine español de los años 50, las comedias costumbristas de Berlanga o el primer Ferreri”.

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“En esta historia”, desvela Cuerda, a sus 36 años, y en la misma entrevista, “me interesa presentar la dialéctica entre un futuro imprevisible y una sociedad preindustrial, aunque se trata más de una cuestión de fantasía y de imaginación que de datos reales. En vez de jugar a las películas terribles sobre el futuro y la secuela de castástrofes prefiero emplear una imaginación desbordada y aguda para contar la sabiduría popular del dentro de cien años todos calvos…“.

Total_Jose_Luis_Cuerda_Oncala_rotulo_inicialEntre la realidad y la ficción se mueve esta película desde el primer momento, y sigue así hasta el último plano. Y no podía ser menos cuando ya al comienzo salen unos rótulos informándonos de que estamos nada menos que en 2598 y resulta que el narrador de la historia, el pastor Lorenzo (un magnífico Agustín González en este personaje), nos indica a continuación que el pueblecito serrano soriano que vemos detrás -Oncala- es Londres (casi al final del mediometraje nos dirá que es París), y que tres días atrás tuvo lugar el Fin del Mundo.

Londres… Ovejas… Han pasado los años… Ustedes deben andar por el mil novecientos ochenta y tantos, pero nosotros no… Nosotros estamos ya en el 2598, mitad del siglo veintiseis, ¡je..! Un siglo veintiseis, un siglo de mucho avance, y muy animado. Y un año.. Bueno, un año, regular, regular na más… ¡Oveja…! En fin, para que les voy a mentir  La verdad es que fue un año espantoso… ¡Hombre, hace tres días fue el fin del mundo! Sí,sí,sí,sí, sí… ¡Pero el fin del mundo, fin del mundo! ¡Joder! ¡Coño! ¡La caraba! Bueno la verdad es que fue un trago espantoso. Aunque si quieren que les diga la verdad ¡je,je..! A mi, a mi la verdad no me pilló de sorpresa…”, relata nuestro singular pastor merinero, cronista de este estrambótico apocalipsis.

Este primer travelling que utiliza Cuerda para situarnos en el marco espacio-temporal de la historia que va a escenificarse en menos de una hora, es un movimiento de cámara que vuelve a emplear más adelante para transgredir nuevamente el espacio-tiempo cuando Luciano (Miguel Rellán) y Macarena (Enriqueta Carballeira), paseando, se hablan en presente-pasado-futuro narrando en un corto paseo toda su relación amorosa (desde el flechazo hasta la separación).

Además, inmediatamente después, nuestro juglar apocalíptico relata:  “Fruto de aquellos amores desgraciados nació Julito, que a pesar de un destete prematuro y de una pleuresía llegó a meteorologo famoso y después a ente de ficción..”, cuando resulta que temporalmente es imposible puesto que el Juicio Final estaba al caer y no hay tiempo posible para todo esta gestación, alumbramiento y desarollo vital de Julito.

Y también veremos igualmente que recurre al travelling para explicarnos las noticias más novedosas del París previo al apocalipsis, tras desvelarnos que realmente la historia no acontece en Londres sino en la capital del Sena, y lo es porque también los personajes de la obra tienen derecho a ser autores de algunas de sus partes… (¿un guiño de Cuerda a Niebla de Unamuno, o a Seis personajes en busca de autor, Pirandello).

Así lo explica Lorenzo (Agustín González):  “… Lo que pasa es que donde hay patrón [el guionista-director] no manda marinero [el actor y su personaje]. Aquello estaba escrito que tenía que suceder así, y así sucedió. Sin embargo, de la misma manera que unos pueden permitirse ciertos lujos, los demás también podemos permitirnos otros, ¿O no? Por ejemplo, a estas alturas ustedes se habrán dado cuenta de que esto no es Londres, lo digo, sobre todo por lo del vino y lo del queso, No,.no.no, no… Esto no es Londres. ¡Esto es París..!”

Total_Jose_Luis_Cuerda_Oncala_ParisOtra transgresión temporal son las dos escenas de los dos primos y el autobús rodado en la plaza mayor de Yanguas. Según se lamenta uno de ellos en la segunda bajada del autobús ha transcurrido un año entre ambos momentos puesto que su madre falleció un año atrás, cuando resulta imposible en el tempus narrativo general que está mediatizado por el apocaliptico Fin del Mundo, acacecido tres días antes de que nuestro pastor cronista nos cuente esta fábula.

Total_Jose_Luis_Cuerda_Yanguas_Primos_AutobusOtra graciosísima transgresión del tiempo es el instantáneo crecimiento del niño del pastor, Herminio, en un adulto (pasa de golpe a tener 40 años más), y que su madre aumente de años igualmente repentinamente para situarse a su misma edad.

¡Padre, que me he hecho grande.! (Total-José Luis Cuerda).

¡Padre, que me he hecho grande.! (Total-José Luis Cuerda).

El tiempo, por tanto, es moldeable y elástico en Total, no se atiene a la causalidad ni a la línea temporal inflexible que va del pasado al futuro pasando por el presente (recordemos que ya desde el inicio el pastor, que está en 2598, se está dirigiendo a los espectadores de la década de 1980). Y lo mismo acontece con el espacio, principalmente al convertir el pueblecito de Oncala  primero en Londres y más tarde en París. Además combina calles y enclaves de tres pueblos para hacernos creer que es una sola población, y quienes conocemos estos lugares constatamos que es imposible sobre el terreno tal cadena de imágenes tal como las ha montado. Pero, así lo ha querido, en definitiva, la imaginación creadora del demiurgo de esta obra, José Luis Cuerda.

¿Acaso nuestro director albaceteño ha querido también aportar su granito de arena humorístico al tres veces milenario debate humano filosófico sobre el tiempo y el espacio al que se ha sumado la ciencia en los últimos siglos..?

Quizás nos lo confirme o niegue algún día… Tiempo al tiempo…

¡Carajo, carajo...! ¡Que me han dicho que el espacio y tiempo son únicamente subjetivos,  ¡sensaciones psíquicas, vamos! ¡Que sí, que sí... que lo decía un filósofo que se llamaba Kant, y otro  que además era obispo, un tal Berkeley..., y en Oriente lo afirman los Upanishads y los místicos del Vedanta...! ¡Carajo, carajo...!   ¡Cómo se entera el Cuerda ese, nos arma otra historia pa caerse del burro..!

¡Carajo, carajo…! ¡Que me han dicho que el espacio y tiempo son únicamente subjetivos, ¡sensaciones psíquicas, vamos! ¡Que sí, que sí… que lo decía un filósofo que se llamaba Kant, y otro que además era obispo, un tal Berkeley…, y en Oriente lo afirman los Upanishads y los místicos del Vedanta…! ¡Carajo, carajo…! ¡Cómo se entere el Cuerda ése, nos arma otra historia pa caerse del burro..! ¡Y no es para menos, tú, esto es la caraba! ¡Que resulta ahora que hasta el tiempo y el espacio son contingentes y lo único que es imprescindible en la consciencia..!

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Un pensamiento en “Transgresión del tiempo-espacio en Total, de José Luis Cuerda

  1. Curiosas reflexiones sobre el espacio-tiempo a las que el director, Cuerda, está legitimado hacer por ser, como dices en este análisis, el demiurgo de toda la historia y su puesta en escena como guionista y director… Siendo demiurgo crea un mundo con las leyes de la naturaleza que quiera, y en ello está todo lo que nos comentas… Esa autoridad la manifiesta también en Amanece y en Así en el cielo… desde luego que sí, y creo que con mucha mayor imaginación y desenfreno que en Total… Las referencias que das de Unamuno y Pirandello no las conozco… indagaré en ellas a ver si deduzco a qué te refieres….

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